lunes, 13 de febrero de 2017

365 días sin cumplir

En diciembre, el Instituto Nacional de Estadística publicó los datos sobre empleo y discapacidad, volviendo a poner sobre la mesa cifras preocupantes: este colectivo se sitúa 10 puntos por encima en desempleo sobre la población sin discapacidad. Quedaba perfectamente dibujado que paro y mayor vulnerabilidad están íntimamente relacionados: aquellas personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental o físicos de más del 65 %, tienen muy difícil su acceso al mercado laboral.

La crisis económica ha dejado en el olvido las políticas que priorizaban el empleo de las personas con diversidad funcional, entendiendo que era la mejor fórmula para su auténtica integración social y personal. Desde la propia Unión Europea se fomentaban estas medidas, entendiendo el empleo de este colectivo no como un fin, sino como un medio para conseguir una sociedad más igualitaria. Pero la Administración valenciana carece de la necesaria sensibilidad, encontrándonos noticias como la publicada por Levante-EMV, sobre la deuda del Servef de 22 millones por las ayudas de 2016 a los centros especiales de empleo. Por mucho Acuerdo del Bonàtic, en este apartado el Consell arrastra vicios de la época anterior. Se mantienen los recortes a estas empresas protegidas, seguimos siendo la autonomía que menos incentiva el sector estratégico del empleo social y la dilación en el pago de las subvenciones, con períodos de más de un año, resulta absolutamente injustificable.

Artículo completo (Levante EMV 13/02/2017)

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